Había una vez un pequeño ratoncito llamado Paco. Pero no era un ratón cualquiera, ¡era un detestive! Con su pequeña lupa y su gorra de detective, Paco solucionaba misterios en el Reino de los Ratones.
Un día, el Rey Ratón le pidió a Paco que resolviera un misterio muy especial: la Amistad Perdida. Dos de los mejores amigos del reino, Tina, una ratoncita soñadora y pensadora, y Tomás, un ratón aventurero, habían dejado de hablar. Nadie sabía por qué, y el rey quería que Paco descubriera la razón.
Paco empezó su investigación visitando a Tina. La encontró en su habitación, rodeada de libros y dibujos. "Tina, ¿por qué ya no hablas con Tomás?" preguntó Paco. Tina suspiró y dijo: "Tomás no entiende mis sueños, dice que son tontos y eso me duele".
Luego, Paco visitó a Tomás, quien estaba en el bosque, practicando tiro con arco. "Tomás, ¿por qué ya no hablas con Tina?" preguntó Paco. Tomás gruñó y respondió: "Tina siempre está en las nubes, no entiende la aventura".
Paco se rascó el hocico, pensativo. ¿Cómo podía resolver este misterio? Decidió organizar una reunión entre Tina y Tomás en el castillo del rey. "Vamos a tener una charla pacífica", dijo Paco. "Cada uno de ustedes dirá lo que siente y el otro sólo escuchará. Después, intentaremos entender el punto de vista del otro".
Primero habló Tina. Explicó cómo se sentía cuando Tomás decía que sus sueños eran tontos. "Mis sueños son mi forma de vivir la aventura, Tomás. No son tontos, son diferentes a los tuyos".
Luego le tocó el turno a Tomás. Explicó que se sentía desplazado cuando Tina estaba siempre soñando y no prestaba atención a las aventuras reales. "Tina, me gustaría que a veces bajaras de las nubes y vivieras la aventura conmigo".
Paco, con su sabiduría de detestive, agregó: "Tina, Tomás, ustedes dos son diferentes, pero eso no significa que no puedan ser amigos. Ustedes pueden aprender el uno del otro. Tina, podrías enseñar a Tomás a soñar y a ser creativo. Y Tomás, podrías enseñar a Tina a vivir la aventura en la realidad. ¿Qué les parece?"
Tina y Tomás se miraron y luego sonrieron. Prometieron intentarlo y desde aquel día, la amistad entre ellos se fortaleció aún más. Aprendieron a respetar las diferencias del otro y a disfrutar de sus propias fortalezas. Y así, el Detestive Paco resolvió con éxito el misterio de la Amistad Perdida.
Desde entonces, el Reino de los Ratones fue un lugar más alegre y pacífico. Y todos, desde el Rey Ratón hasta el más pequeño de los ratoncitos, sabían que si alguna vez tenían un misterio que resolver, podían contar con el Detestive Paco. Porque, al final, no hay misterio que no se pueda resolver con un poco de diálogo, comprensión y amistad.

