El Viaje de Lucas al País de los Espejos

Había una vez, un pequeño niño llamado Lucas, vivía en una casa llena de amor y risas con sus padres y su abuela. Un día, mientras jugaba en el ático de su abuela, descubrió un viejo espejo cubierto de polvo. Pero este no era un espejo ordinario, era un espejo mágico, un portal a otro mundo, al País de los Espejos.

Lucas, con curiosidad, tocó el espejo y ¡Zas! fue tragado por un brillante torbellino de luces, llevándolo a un mundo diferente. Al llegar, Lucas se encontró en un lugar donde todo era al revés. Las casas estaban al revés, los árboles crecían hacia abajo y los pájaros volaban bajo los pies. "¡Oh, vaya!" exclamó Lucas, "¡Todo está patas arriba!"

Lucas comenzó a explorar este nuevo mundo. Se encontró con un gato que caminaba hacia atrás, un perro que ladraba "¡Guau, guau!" al revés y hasta un pez que nadaba fuera del agua. Lucas se rió y jugó con estos extraños pero amigables animales.

De repente, Lucas escuchó una voz familiar. "¡Lucas!" era el eco de su madre llamándolo a cenar, pero la voz provenía de un espejo. Lucas corrió hacia él y se encontró de nuevo en su casa, en su propio mundo, justo a tiempo para la cena.

Lucas le contó todo a su familia sobre su increíble viaje. "¡Oh, Lucas!" dijo su abuela. "Sabía que encontrarías el espejo mágico algún día. Yo también viajé al País de los Espejos cuando era niña". Su abuela le contó cómo cada vez que uno mira en un espejo, no solo ve su reflejo, sino también un vistazo a un universo paralelo.

A pesar de que Lucas volvió a su vida normal, siempre recordará su emocionante viaje al País de los Espejos. Y aunque amaba su propia casa, Lucas siempre esperaba con ansias su próxima aventura en el espejo mágico.

Y así, cada vez que Lucas miraba un espejo, no solo veía su reflejo, sino también un vistazo a ese maravilloso universo paralelo. Y aunque a veces extrañaba el País de los Espejos, sabía que siempre podía volver en cualquier momento que quisiera, simplemente mirando a través del espejo mágico.

Por eso, niños, la próxima vez que se miren al espejo, no solo vean su reflejo, sino también imaginen las infinitas posibilidades de aventura que hay en el País de los Espejos. Como Lucas, quizás también encuentren un portal a un mundo de maravillas, justo en el espejo de su casa.

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