El Enigma de la Paz Perdida

Érase una vez, en una tierra de ensueño,

un pequeño pueblo llamado Serene que fluía con un río.

Aquí vivían cuatro buenos amigos,

siempre juntos, siempre unidos.

Era Ada, la niña de la risa brillante,

siempre alegre, nunca distante.

Luego estaba Ben, fuerte como un león,

que siempre se preocupaba por la situación.

Cora era la niña de la mente aguda,

siempre pensando, nunca muda.

Y por último estaba Dan, el niño de gran corazón,

siempre tranquilo, nunca en desazón.

Un día, en Serene, la paz desapareció,

y la alarma en el pueblo creció.

Pequeñas peleas y conflictos surgieron,

y las caras felices se oscurecieron.

Ada, Ben, Cora y Dan,

se miraron y un plan comenzó a formar.

"Debemos encontrar la paz perdida",

dijeron, "antes de que caiga la próxima brisa".

Primero fue Ada, con su risa y alegría,

trató de aliviar la melancolía.

Contó chistes y jugó juegos divertidos,

pero la paz aún no volvía.

Luego vino Ben, con su fuerza y coraje,

trató de resolver el salvaje coraje.

Habló de respeto y de hacer lo correcto,

pero la paz aún no estaba a la vista.

Cora, con su mente brillante,

dibujó un mapa, muy elegante.

"Sigamos esto", dijo, "para encontrar la paz",

pero el mapa solo llevaba a una terraza.

Finalmente, Dan, con su corazón tranquilo,

tocó una canción, suave como el hilo.

Habló de amor, habló de bondad,

pero la paz aún no mostraba su presencia.

Frustrados, los amigos se sentaron a pensar,

"¿Dónde podríamos haber fallado al buscar?"

Fue entonces cuando un anciano pasó,

dijo: "La paz no se encuentra, se crea, os lo aseguro".

Así que Ada, Ben, Cora y Dan,

decidieron comenzar de nuevo su plan.

Compartieron risas, respeto y amabilidad,

y poco a poco, se disipó la ceguera.

La paz volvió a Serene con su cálido abrazo,

y la sonrisa volvió a cada rostro.

Los amigos aprendieron una valiosa lección ese día,

la paz se crea, no se encuentra en la bahía.

Así termina nuestro cuento, pero recuerda, por favor,

que la paz comienza en tu corazón, no es un tesoro exterior.

Así que sé amable, sé respetuoso, sé verdadero,

y la paz seguirá siempre contigo.

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