Había una vez un bosque, pero no era un bosque cualquiera, era el Bosque Sonriente. ¿Y por qué se llamaba así? ¡Porque todos los árboles parecían sonreír! Sus ramas se curvaban hacia arriba como si estuvieran en la constante alegría de un chiste perpetuo. Sin embargo, un día, esa sonrisa se desvaneció. Los árboles parecían tristes, sus ramas caían y sus hojas perdían su color vibrante. Todo el bosque estaba sumido en la tristeza.
En ese bosque vivía un pequeño zorro llamado Zorro, que no entendía por qué los árboles estaban tan tristes. Zorro, lleno de curiosidad, decidió emprender una aventura para descubrir el misterio de la tristeza del Bosque Sonriente.
Zorro recorrió el bosque, hablando con las mariposas, los pájaros y los insectos, buscando pistas sobre la tristeza de los árboles. Pero nadie parecía saber nada. Entonces, Zorro decidió hablar con el viejo Búho, el más sabio de todos los animales del bosque.
El Búho, con sus enormes ojos llenos de conocimiento, le dijo a Zorro: "Los árboles están tristes porque no se sienten cuidados. La gente ha dejado basura en el bosque y ha cortado algunos de nuestros hermosos árboles. Deben aprender a respetar y cuidar la naturaleza". Zorro, al escuchar esto, se sintió triste pero también decidido.
Zorro sabía que tenía que hacer algo. Así que, con la ayuda de sus amigos del bosque, comenzó a limpiar toda la basura que la gente había dejado atrás. Recogieron latas, botellas, papeles y todo tipo de desechos que encontraron. También encontraron semillas de árboles que plantaron en los lugares donde los árboles habían sido cortados.
Día tras día, Zorro y sus amigos trabajaron sin descanso. A veces, se sentían cansados, y parecía que el trabajo nunca terminaría. Pero cada vez que veían a los árboles tristes, recordaban por qué estaban haciendo todo ese esfuerzo.
Finalmente, después de varios días de trabajo duro, el bosque comenzó a cambiar. Los árboles comenzaron a levantar sus ramas, las hojas recuperaron su color y el bosque volvió a sonreír. Zorro y sus amigos estaban exhaustos pero felices. Habían superado el obstáculo y devuelto la sonrisa al Bosque Sonriente.
Pero eso no fue todo. La gente del pueblo cercano se dio cuenta del cambio en el bosque y comenzó a preguntarse qué había pasado. Cuando descubrieron lo que Zorro y sus amigos habían hecho, se sintieron avergonzados por no haber cuidado el bosque. Decidieron aprender de su error y prometieron respetar y cuidar el Bosque Sonriente.
Zorro y sus amigos demostraron que, con determinación, trabajo en equipo y respeto a la naturaleza, se pueden superar los obstáculos más grandes. Devolvieron la sonrisa al Bosque Sonriente y enseñaron a la gente la importancia de cuidar el medio ambiente.
Y así, el misterio del Bosque Sonriente fue resuelto, y todos vivieron felices y sonrientes, sabiendo que cada uno tiene un papel importante en mantener el equilibrio y la belleza de la naturaleza.
Desde entonces, cada vez que paseas por el Bosque Sonriente, puedes ver a los árboles sonreír, oír a los animales reír y sentir la alegría que se desprende de cada hoja y cada flor. Y si te quedas muy quieto, podrías incluso oír a Zorro y sus amigos, contándose chistes entre las sombras de los árboles. Porque, después de todo, es el Bosque Sonriente.

