En la tranquila ciudad de Dorado Sol,
vivían cuatro amigos, cada uno con su rol.
El valiente Tomás, siempre listo para explorar,
la tímida y sabia Susi, quien adoraba leer y soñar,
el gracioso y bromista Pepe, que siempre hacía reír,
y la amable y cariñosa Ana, lista para compartir.
Un día, al pasear por su tranquilo barrio,
descubrieron un edificio viejo, con un gran armario.
"¿Podría ser un laboratorio?" Tomás preguntó,
"Sí, y parece misterioso", Susi asintió.
Decidieron investigar, y se metieron adentro,
y lo que encontraron, les causó un gran asombro.
Era el misterioso laboratorio de la señorita Lila,
una científica famosa, quien dejó su huella fina.
Frascos de colores, papeles y un gran telescopio,
"¡Qué lugar tan increíble!", dijo Pepe con asombro.
Ana encontró un viejo cuaderno, con recetas de experimentos,
"¡Podemos hacer algunos!", sugirió con entusiasmo.
Primero, hicieron un volcán, con vinagre y bicarbonato,
"¡Mira cómo burbujea y se derrama!", gritó Pepe emocionado.
Después, crearon un arcoíris en un vaso, con azúcar y agua colorida,
"¡Es como magia!", exclamó Ana, sorprendida.
Susi leyó en voz alta, la historia de la señorita Lila,
"Amaba la ciencia, y compartirla era su vida.
Quería que los niños descubrieran el amor por aprender,
y que en cada experimento, algo nuevo pudieran entender".
Pasaron horas en el laboratorio, jugando y aprendiendo,
haciendo experimentos, riendo y corriendo.
Cuando el sol empezó a ponerse, decidieron regresar,
prometiendo volver al día siguiente, para más experimentos realizar.
Desde aquel día, el laboratorio se convirtió en su lugar favorito,
allí, la amistad creció, y el amor por la ciencia se hizo infinito.
El misterioso laboratorio de la señorita Lila,
se convirtió en un santuario de risas y maravillas.
Años después, cuando ya eran más grandes,
recordaban aquel lugar, con caras radiantes.
Aunque el laboratorio ya no estaba, en sus corazones permaneció,
la pasión por la ciencia que la señorita Lila les enseñó.
Así que, niños, si alguna vez encuentran un lugar misterioso,
no teman explorar, puede ser algo maravilloso.
Como el misterioso laboratorio de la señorita Lila,
donde cuatro amigos descubrieron la magia de la ciencia y la vida.
Porque, como la señorita Lila solía decir,
en cada experimento, hay un mundo por descubrir.
Así que abran sus mentes, sean curiosos y valientes,
y verán cómo la ciencia, hace que la vida sea más interesante.
En la pequeña ciudad de Dorado Sol,
hay una historia que siempre se contará con amor,
la del misterioso laboratorio de la señorita Lila,
y de cuatro amigos, que descubrieron la maravilla.

