Había una vez, en un rincón muy verde y frondoso del mundo, un lugar llamado Bosque Ríe. Los pájaros cantaban desde las copas de los árboles, los conejos revoloteaban por los prados y los ríos fluían con un murmullo suave. Y en medio de todo este bullicio y ajetreo, vivía un rinoceronte muy especial llamado Rino.
Rino no era un rinoceronte cualquiera. Tenía un superpoder que lo hacía destacar entre todos los demás animales del bosque: Rino podía hacer crecer flores y plantas con sólo tocar el suelo con su gran cuerno. ¡Sí, sí! ¡Como lo oyes! Rino tenía un “cuerno mágico”.
Un día soleado, Rino paseaba por el bosque, haciendo crecer flores y plantas a su paso. De repente, escuchó un ruido. "¡Crunch! ¡Crunch! ¡Crunch!" ¡Era el sonido de árboles cayendo!
"¡Oh, no!" exclamó Rino. "¡Alguien está talando los árboles!" Con su corazón latiendo rápido, Rino siguió el sonido hasta encontrar a un hombre con una gran sierra cortando un árbol.
Rino se sintió triste al ver al pobre árbol caer. Pero entonces recordó su superpoder. "¡Puedo hacer algo al respecto!" pensó. Y con un salto y un brinco, Rino corrió hacia el hombre.
"¡Stop! ¡Stop! ¡Stop!" Rino bramó. El hombre se detuvo y miró a Rino, sorprendido. "Por favor, no cortes más árboles", dijo Rino. "Necesitamos los árboles para vivir. Dan oxígeno, hogar a muchos animales y son hermosos."
El hombre miró a Rino, y luego al árbol caído. "No lo había pensado de esa manera", dijo. "Lo siento, señor Rinoceronte, no cortaré más árboles."
Rino sonrió y levantó su cuerno mágico. Con un toque suave, hizo crecer un nuevo árbol en el lugar del que había sido cortado. "¡Wow!" exclamó el hombre. "¡Eso es increíble!"
Desde aquel día, el hombre y Rino trabajaron juntos para cuidar el Bosque Ríe. Plantaron nuevos árboles y se aseguraron de que todos los animales tuvieran un hogar seguro y feliz.
Y cada vez que Rino paseaba por el bosque, haciendo crecer flores y plantas con su cuerno mágico, los pájaros cantaban más fuerte, los conejos revoloteaban más rápido y los ríos murmuraban más alegremente. Y en todo el Bosque Ríe, si prestas atención, puedes escuchar la risa de Rino, llena de alegría y amor por su hogar.
Así que, si alguna vez visitas el Bosque Ríe y ves a un rinoceronte riendo mientras las flores y los árboles crecen a su alrededor, recuerda la importancia de cuidar nuestro medio ambiente. Y quizás, solo quizás, te encuentres riendo junto con Rino. ¡Porque no hay nada más bonito que un bosque lleno de risas y amor!

