El Gran Invento de Pequeño Timmy

Había una vez, en un bosque lleno de colores y sonidos, un pequeño ratón llamado Timmy. Timmy era muy curioso y siempre estaba buscando algo nuevo que aprender, algo nuevo que hacer. Vivía con su mamá, papá y sus tres hermanos en un acogedor agujero debajo de un viejo roble.

Un día, mientras jugaba con unas hojas y piedras, Timmy tuvo una idea brillante. "¡Voy a inventar algo nuevo!", exclamó. Sus ojitos brillaban de emoción. Corrió hacia su casa, a buscar las cosas que necesitaba. "¡Plop, plop, plop!" sonaban sus pequeñas patitas contra el suelo.

Juntó ramitas, hojas, piedras y empezó a trabajar. "¡Click, clack, click, clack!" resonaba en el bosque mientras Timmy trabajaba en su gran invento. Sus hermanos, curiosos, se acercaron para ver qué estaba haciendo. "Estoy inventando algo nuevo", dijo Timmy, muy concentrado.

Pasaron las horas y Timmy seguía trabajando. Su mamá lo llamó para la cena. "¡Pit, pit, pit!" sonó su voz, dulce como el canto de un pájaro. Pero Timmy no quería detenerse. "Sólo un poco más", dijo, y siguió trabajando.

Finalmente, después de mucho trabajo, Timmy terminó su invento. Era una máquina hecha de ramitas, hojas y piedras. "¡Ya está!", exclamó con alegría. "¡Bip, bip, bip!" sonó su máquina. Todos en la familia se reunieron para ver el invento de Timmy.

"¿Qué hace?", preguntó su mamá. Timmy sonrió y presionó un botón. "¡Zum, zum, zum!" hizo la máquina. De repente, empezó a llover semillas de todas las frutas y nueces que los ratones aman. "¡Es una máquina de comida!", exclamaron todos al unísono.

Los ratones se deleitaron con las semillas y nueces. "¡Cruj, cruj, cruj!" sonaban mientras masticaban con alegría. Todos felicitaron a Timmy por su gran invento. Incluso sus hermanos, que al principio se habían reído de él, estaban impresionados.

Esa noche, mientras la luna brillaba en el cielo, la familia de Timmy se acurrucó en su cálido hogar, llenos de felicidad y comida deliciosa. Timmy, mirando su gran invento, se sintió orgulloso. Había creado algo nuevo, algo que ayudó a su familia.

Y así, todos aprendieron una gran lección. Nunca hay que subestimar las ideas de los demás, por pequeñas que sean. Porque a veces, las ideas más pequeñas pueden convertirse en los inventos más grandes.

Y Timmy, nuestro pequeño ratón, aprendió que con creatividad y esfuerzo, se pueden lograr grandes cosas. Desde ese día, Timmy continuó inventando, siempre buscando nuevas formas de ayudar a su familia y a su bosque.

Y cada vez que escuchamos un "¡click, clack, click, clack!" en el bosque, sabemos que Timmy está trabajando en su próximo gran invento. Porque Timmy, el pequeño ratón, se convirtió en Timmy, el gran inventor. Y vivieron felices y comieron perdices, o mejor dicho, nueces y semillas, gracias al gran invento de pequeño Timmy.

Y esa es la historia de cómo un pequeño ratón con grandes ideas cambió su mundo. ¿Quién sabe? Tal vez tú seas el próximo gran inventor. La moraleja de este cuento es que no importa cuán pequeño seas, si tienes una gran idea y trabajas duro, puedes hacer grandes cosas.

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