El Jardín Mágico de Sofía

Había una vez una niña llamada Sofía,

con ojos brillantes y una risa contagiosa.

En su casa tenía un jardín,

un lugar especial, no todo el mundo lo podía ver.

El jardín de Sofía era mágico, sí,

con flores que hablaban y árboles que reían.

Una puerta enrejada, con su llave dorada,

abierta a un mundo donde todo podía pasar.

Un día, Sofía decidió explorar,

abrió la puerta con su llave dorada.

"¡Vamos!", dijo a su gato ronroneante,

"¡A este jardín mágico vamos a aventurar!"

Pasaron por pastos de caramelo,

y árboles que llovían helado de cielo.

Mariposas de colores brillantes,

volaban y cantaban canciones encantadoras.

En medio del jardín, un gran árbol crecía,

con un tronco ancho y hojas de melodía.

"¡Hola, Sofía!", dijo con una risa,

"¡Bienvenida a tu jardín de maravillas!"

El árbol le mostró su mundo,

donde los sueños no tienen un segundo.

"Este es un lugar donde todo es posible,

un lugar de alegría, un lugar increíble."

Sofía vio flores que bailaban y cantaban,

y frutas que jugaban y charlaban.

Vio pájaros que pintaban el cielo,

en un arco iris de colores bellos.

"¿Podemos quedarnos?", preguntó Sofía al árbol,

que sonrió y dijo, "Claro, si eres amable.

Pero recuerda, este jardín es un regalo,

debe ser cuidado con amor y respeto."

Sofía asintió y prometió cuidar,

de su jardín mágico y todo lo que allí pueda habitar.

Aventuras tuvo y diversión sin parar,

pero al caer la noche, sabía que debía regresar.

Volvió a su casa con su gato ronroneante,

con un corazón lleno de alegría desbordante.

Y así, cada día, Sofía visitaba,

su jardín mágico, donde la magia habitaba.

La familia de Sofía empezó a notar,

la chispa en sus ojos, su risa al hablar.

"¿Dónde vas, Sofía?", preguntó su mamá,

"a un lugar mágico, donde todo puede pasar."

"Es mi jardín mágico", dijo con orgullo,

"un lugar donde los sueños no son un bullo."

Y así, Sofía compartió su secreto,

con su familia que lo guardó con respeto.

Desde ese día, la familia de Sofía,

visitaba el jardín, lleno de alegría.

Rieron, jugaron y soñaron juntos,

en el jardín mágico, bajo los cielos juntos.

Y así, el jardín de Sofía creció,

con amor y risas, y todos lo adoró.

Porque en su jardín, Sofía descubrió,

que la magia está en todas partes, solo hay que buscar un poco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *