El Viaje Mágico de Sofía al Reino de las Nubes

Había una vez una niña curiosa y aventurera llamada Sofía. Sofía soñaba con explorar mundos más allá de su tranquilo pueblo, de descubrir cosas nuevas y emocionantes. Su abuelo, un hombre sabio y amable, le contaba historias de un lugar mágico llamado el Reino de las Nubes.

Un día, mientras Sofía jugaba en el jardín, encontró una extraña piedra que brillaba con un destello azul. Cuando la tocó, la piedra comenzó a flotar y a girar, creando un portal brillante en el aire. Sin pensarlo dos veces, Sofía saltó al portal y se encontró flotando en el cielo, entre nubes de algodón de azúcar y arco iris que parecían escaleras de colores.

"¡Estoy en el Reino de las Nubes!" exclamó Sofía, maravillada. Exploró este reino, encontrando criaturas increíbles: pájaros que podían cantar melodías que hacían florecer las flores y mariposas cuyas alas cambiaban de color con cada aleteo.

Mientras caminaba, Sofía encontró a una anciana que tejía nubes en formas maravillosas. "Soy la Guardiana de las Nubes," dijo la anciana, "y tú, querida niña, eres la primera visitante en muchos años."

Sofía le contó a la Guardiana cómo había llegado y le pidió que le enseñara a tejer nubes. La Guardiana aceptó, pero con una condición: "Debes prometerme que usarás este conocimiento sabiamente, para traer alegría y no daño."

Sofía prometió y aprendió el arte de tejer nubes. Creó nubes en forma de flores, animales y castillos, cada una más hermosa que la anterior. Pero al ver la belleza de sus creaciones, Sofía comenzó a sentirse orgullosa y decidió hacer la nube más grande y hermosa de todas.

Empezó a tejer y no se detuvo, hasta que la nube se volvió tan grande que oscureció todo el Reino. Las criaturas mágicas se asustaron y las flores comenzaron a marchitarse sin la luz del sol.

La Guardiana de las Nubes la encontró y le dijo: "Sofía, has roto tu promesa. Has usado tu conocimiento para satisfacer tu orgullo y no para traer alegría."

Sofía se dio cuenta de su error y se disculpó. "¿Cómo puedo arreglar esto?" preguntó.

"Debes deshacer la nube y prometer aprender de este error," respondió la Guardiana. Sofía trabajó arduamente para deshacer la enorme nube. Cuando terminó, la luz del sol volvió a iluminar el Reino, y las criaturas mágicas volvieron a bailar de alegría.

Sofía regresó a su hogar con una valiosa lección aprendida. Contó su aventura a su abuelo y le prometió que siempre usaría su conocimiento de manera sabia, para traer alegría y no daño.

Desde aquel día, cada vez que Sofía veía una nube, recordaba su viaje mágico y la lección que había aprendido. Y si alguna vez ves una nube en forma de un animal o un castillo, puede que sea Sofía, recordando su viaje al Reino de las Nubes.

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