Había una vez un niño llamado Tommy, quien tenía la increíble habilidad de crear ruidos increíbles con su voz. Podía hacer el rugido de un león, el trino de un pájaro, el zumbido de una abeja, ¡y hasta el estruendo de una locomotora! Un día, Tommy decidió usar su poder para emprender un viaje al País de los Sueños.
"¡Zoooom!", fue el sonido que hizo Tommy para volar por el cielo. "¡Choo choo!", sonó su voz mientras se deslizaba por las nubes como un tren en un riel invisible. Llegó al País de los Sueños, un lugar donde todo era posible. "¡Wow!", exclamó Tommy, su voz resonando como el rugido de un león.
En el País de los Sueños, había montañas de algodón de azúcar, ríos de limonada y arcoiris que podías trepar. Había criaturas mágicas por doquier; hadas que parpadeaban como estrellas, dragones que silbaban como teteras, y magos que murmuraban hechizos misteriosos.
Pronto, Tommy se encontró con una princesa, que estaba atrapada en una torre hecha de palitos de caramelos. "¡Ayúdame, valiente Tommy!", gritó la princesa.
Tommy sabía lo que tenía que hacer. "¡Roaaar!", rugió, asustando a los guardias de la torre. "¡Zzzzz!", zumbó, volando para alcanzar la cima de la torre. "¡Choo choo!", exclamó, rompiendo la puerta de la torre con la fuerza de un tren.
"¡Gracias, Tommy!", dijo la princesa, saltando a su espalda. Juntos, volaron a través del cielo. "¡Zoooom!", sonó Tommy, y la princesa se agarró fuerte de él mientras volaban por las nubes.
Finalmente, llegaron a un castillo de nubes, donde un malvado mago estaba causando estragos. "¡Debo detenerlo!", dijo Tommy. "¡Roaaar!", rugió, pero el mago sólo se rió. "¡Zzzzz!", zumbó Tommy, pero el mago se burló. "¡Choo choo!", gritó Tommy, pero el mago no se inmutó.
Tommy se sintió desesperado, pero entonces recordó algo importante. Cada ruido que podía hacer era especial, y cada uno tenía su propio poder. Decidió usar todos sus ruidos al mismo tiempo.
"¡Roaaar, zzzzz, choo choo, zoooom!", gritó Tommy. Los ruidos se mezclaron y crearon un estruendo tan grande que el mago se tapó los oídos y cayó al suelo. "¡Hurra!", aplaudieron todos en el castillo.
Tommy y la princesa regresaron a su torre, donde celebraron con una gran fiesta. "¡Zoooom!", cantó Tommy, volando por el cielo. "¡Choo choo!", gritó, riendo y jugando con todos sus nuevos amigos.
Desde aquel día, Tommy fue conocido como el héroe del País de los Sueños, el niño con el poder de los ruidos increíbles. Y cada noche, después de cerrar los ojos y antes de empezar a soñar, podías escuchar a Tommy en la distancia.
"¡Roaaar, zzzzz, choo choo, zoooom!", sonaría su risa, viajando por el viento y llevándolo a nuevas aventuras en el maravilloso País de los Sueños.
Y así, queridos niños, termina nuestra historia. La próxima vez que escuches un ruido en la noche, recuerda a Tommy y su viaje ruidoso por el País de los Sueños.